martes, 6 de mayo de 2014

comentario de texto 2

Comentario de texto "Bodas de Sangre"



      Bodas de sangre se desarrolla en una época del Neopopularismo, contemporánea al autor en la "en la generación del 27". Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Granada, España. Fue el poeta de mayor influencia en este periodo español del siglo XX y también abarcaba otras disciplinas cómo el ser dramaturgo, poeta y prosista. Federico recibió varios premios, dentro de los más importantes el Premio Nacional de Literatura de Cuba en 1990 y el Premio de la Crítica Literaria en 1987. García obtuve múltiples distinciones el cuál fue un personaje destacado en la Literatura, sin embargo el 18 de Agosto de 1936, a la edad de 38 años, murió fusilado  tras la sublevación militar que dio origen a la Guerra Civil Española.

       Entre sus obras más destacadas se encuentra "Yerma" (1934), "Romancero Gitano" (1924) las cuáles están relacionadas simbólicamente con la obra "Bodas de Sangre" la cuál fue escrita en 1931 y estrenada el 8 de marzo de 1933 en el Teatro Beatriz de Madrid. 


        Bodas de sangre es una obra que trata de una tragedia, en verso y prosa, de la vida y la muerte pero de un modo arcano y ancestral, en la que figuran mitos, leyendas y paisajes que introducen un mundo de sombrías pasiones que derivan de los celos la persecución y en el trágico final, la muerte. Se divide en tres actos. El primero trata de una conversación entre la madre y el novio acerca del futuro matrimonio. En esto surge el recuerdo del hijo y del marido muerto violentamente a mano de los Félix. Luego de esto el novio se marcha al campo y la madre dialoga con una vecina, la cual le informa que su futura nuera había estado de novia con Leonardo, uno de los Fénix. El siguiente acto comienza con la preparación de la boda en donde la Novia se muestra descontenta y angustiada. Llega Leonardo y habla con ella para recordarle que la pasión que los unía no ha concluido a pesar de haberse casado. Luego de esto se inicia la fiesta y durante esta la mujer de Leonardo anuncia que la Novia y su marido han huido. Por esto, surgen a su búsqueda. Finalizando la obra en el tercer acto leñadores comentan los sucesos del bosque, en donde aparece la muerte que pide a la Luna que ilumine los senderos para que el Novio  encuentre a los amantes y la sangre corra. Estos hombres resultan muerto y la Novia busca el perdón de la Madre pero esta la rechaza.

   Nuestro fragmento a analizar se encuentra en el acto III en la escenas I y II ya que hay una entrada y salida de personajes que serian en este caso en primera parte, los leñadores, y luego la entrada de la Luna. 

   El tema de este fragmento a analizar seria "La venganza del novio reflejada en la ayuda inminente de la luna para el destino final" .

        En el ámbito externo se distinguen, por un lado, las acotaciones, en que el se aclara cómo ha de ser la escenografía y el montaje del espectáculo, por otro lado, la intervención del personaje, conformada por un romance en versos octosílabos (rima asonante en los pares quedando sueltos los impares). 

Se pueden distinguir tres apartados los cuales son:

1er Apartado (desde la línea 1 a 10): Compasión de los leñadores hacia los prófugos.

2do Apartado (desde el verso 1 a 34): Búsqueda desesperada de la Luna.

3er Apartado (desde el verso 35 a 46): Rabia de Luna, por la huida de las víctimas del trágico destino.

     
          En las primeras tres líneas, expresadas por los leñadores, se tiene una idea semántica en la cual se otorga características de la naturaleza a la Luna con el motivo de representar en ella una antítesis (enunciado en la intervención del leñador 2) de lo que idealmente se piensa de la madre naturaleza, es decir que es la que da la vida a todo lo que nos rodea. Se puede deducir que se quiere decir lo contrario ya que la parte en donde se dice ''¡Llena de jazmines de sangre!'' significa en grandes rasgos que esta planta al estar con sangre, tiene directa relación a la muerte, la sangre derramada, lo que nos lleva a una contradicción de lo que sería la vida, la madre tierra.

           Un cambio de idea surge en las líneas que van de la cuatro a la seis, estas expresan en su conjunto que la Luna de sus verdes hojas que significan en su totalidad la frustración, esterilidad y muerte son estos símbolos de la muerte y la intervención del leñador 2 que dan ya un elemento clave de que la Luna tiene una misión por cumplir la cual se correlaciona con la fatalidad.
     
           Ya la intervención del leñador tres en las líneas siete y ocho, junto con lo que dice el leñador uno para ya terminar con el diálogo en la prosa, se da a conocer una característica de la Luna a través de un adjetivo calificativo ''mala'', esto nos dice que las intenciones de la Luna no son para un bien, sino para un propósito malicioso. La piedad del leñador nos hace entender que la Luna es el medio que decidirá su suerte, por lo que le ruega a este que les deje vivir en el pecado (oscura rama), en la oscuridad en donde nadie pueda verlos y así ellos puedan vivir su amor que no es debido, pero si correspondido.

          Se usa la acotación para dar a conocer la entrada de un nuevo personaje la Luna,  la cual se encarna en un leñador joven. 
           
         La Luna se expresa en un monólogo de 46 versos, partiendo por la representación de la Luna en el río como un cisne redondo (reflejo) apoyado por una metáfora al igual que en el segundo verso. A través del ojo circular se ve a ella misma y su cualidad por penetrar la religiosidad del hombre. Una luna presentada como transfigurada en el bosque se presenta en el verso tres al ser fingida, apoyado de una metáfora. En el cuarto verso termina de caracterizarse dando apertura a su objetivo. Ya en el verso cinco y seis Luna se formula dos preguntas retóricas dirigidas a estas víctimas sin respuesta alguna. Desde el verso  siete al diez (entre verso 7-9 personificación) es una misma idea relacionada con que la Luna deja un cuchillo, símbolo de muerte, con el propósito de generar en los espectadores un vaticinio de lo que sucederá entre los personajes involucrados en el conflicto  ya que ésta no puede matarlos y queda inconcluso, en donde se puede generar la idea de que la Luna es la guía del final trágico. Entre el verso once y catorce Luna esta desesperada por entrar en calor y la única forma de lograrlo es a tráves de la muerte de estas víctimas lo cuál la satisfacerá. Asimismo, “la cresta de fuego”, “la sangre” o “un corazón” constituyen elementos caracterizados por su calor y, en consecuencia, vitalidad. La Luna los busca, para acabar con ellos y hacer que prevalezca la muerte, esto expresado desde el verso quince al dieciocho .

          En los cuatro versos siguientes claramente se nota una lamentación de la Luna hacia el frío en el cual esta se inunda en ella, pero que en los versos veintitrés y veinticuatro la Luna asegura de forma confiada a través de su personificación ''mis mejillas roja sangre'' que encontrara su fuente de calor a través de su motivo principal ''la sangre'' que se puede representar como la muerte, la muerte inevitable de los personajes que tanto busca la Luna para poder saciar su vacío.
          Esta desesperación e intolerancia por parte de la Luna al ya tener el conocimiento de que no pueden escaparse de ella hace que exprese  del verso veinticinco a veintiséis (presencia de paralelismo en conjunto con los versos v41 y v42) que ya se cumplirá este objetivo en la noche y podrá saciar su ansia de sangre y poder tener este color vivo y de este modo a través de los ''juncos agrupados'' hará que pierdan el sentido de orientación (como trampas), y por ende el escape no será concretado. 

          La necesidad de calentarse, de tener un medio en el cual la Luna pueda sentirse realizada y satisfecha, se evidencia sin duda del verso veintinueve al treinta y tres. La sangre al simbolizar la muerte, también se puede interpretar como un elemento cromático, el rojo, que mas bien para este caso sería el fuego, esta llama que brinda calor y no contempla el frío en ella por lo que sería lo que busca la Luna durante su eterna soledad y frialdad lo que la lleva a una petición ya desesperada en los versos treintaicuatro a treinta seis de dejarla entrar a ese calor tan ansiado por este y enfatiza que su huida será inútil ya que la Luna además es la luz, luz que alumbra todos los lugares y que inevitablemente será la guía para que se encamine el destino final, la muerte. 

         En los versos 43 y 44 la función apelativa por parte de Luna se ve en suma evidencia en la cual este espera una respuesta de los receptores, los usos de los signos de exclamación hace entender que su tono es serio y agresivo.

       Esta pasión desenfrenada reflejado en el caballo, la Luna le pondrá final (entre versos 45 y 46) con una fiebre de diamante es decir, referencias al frío, es decir que experimentaran sin titubeos la sensación inherente a la muerte que están destinados a sufrir. Acá se aprecia una metáfora.

Lorca elige el discurso poético para transmitir el mensaje esencial de la obra: la fuerza irrefrenable de la pasión y el principio de libertad opuestos a la razón, el principio de autoridad y la existencia de una única salida posible.

En el discurso poético por parte de la Luna predomina de la estructura tradicional del romance octosílabo (rima asonante en los pares quedando los impares sueltos) para transmitir el mensaje esencial de la obra: la fuerza irrefrenable de la pasión y el principio de libertad opuestos a la razón, el principio de autoridad y la existencia de una única salida posible.

La Luna, reiteradamente repite interrogaciones y, sobre todo, exclamaciones retóricas, sus intenciones. La fuerza de su discurso va en aumento. En la acotación final, se indica que esta ha de marcharse para dejar paso a una mendiga anciana que simboliza la muerte.

 Es aquí en donde el tema del destino inexorable, unido al tema del honor, aparece en cabalidad en este fragmento que anuncia ya el poder insalvable del designio desde su título. La relación entre la muerte inevitable y la honra puede hallarse ya desde obras del Siglo de Oro, por lo que se puede inferir que Lorca sigue los patrones clásicos a cabalidad de cómo hacer una tragedia. La muerte es el final que espera a todos aquellos que deshonren o sean deshonrados, es por esto que la Luna representa más bien el ayudante, el puente que permite que ocurra esta acción, ya que en esta pareja se ha cometido una deshonra una infidelidad por parte de los dos personajes que se aman apasionadamente.


En síntesis, Lorca plasma una afirmación de la existencia de un destino inexorable de carácter trágico, presente en la cultura literaria y popular de todas las épocas, la cual el uso de la Luna será su fiel representante del destino que se llevará a cabo.


Anexo:


Leñador 1:
¡Ay luna que sales!
Luna de las hojas grandes.
Leñador 2:
¡Llena de jazmines de sangre!
Leñador 1:
¡Ay luna sola!
¡Luna de las verdes hojas!
Leñador 2:
Plata en la cara de la novia.
Leñador 3:
¡Ay luna mala!
Deja para el amor la oscura rama.
Leñador 1:
¡Ay triste luna!
¡Deja para el amor la rama oscura!
(Salen. Por la claridad de la izquierda aparece la Luna. La Luna es un leñador joven, con la cara blanca. La escena adquiere un vivo resplandor azul.) 

Luna:
Cisne redondo en el río,
ojo de las catedrales,
alba fingida en las hojas
soy; ¡no podrán escaparse!
¿Quién se oculta? ¿Quién solloza
por la maleza del valle?
La luna deja un cuchillo
abandonado en el aire,
que siendo acecho de plomo
quiere ser dolor de sangre.
¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada
por paredes y cristales!
¡Abrid tejados y pechos
donde pueda calentarme!
¡Tengo frío! Mis cenizas
de soñolientos metales
buscan la cresta del fuego
por los montes y las calles.
Pero me lleva la nieve
sobre su espalda de jaspe,
y me anega, dura y fría,
el agua de los estanques.
Pues esta noche tendrán
mis mejillas roja sangre,
y los juncos agrupados
en los anchos pies del aire.
¡No haya sombra ni emboscada.
que no puedan escaparse!
¡Que quiero entrar en un pecho
para poder calentarme!
¡Un corazón para mí!
¡Caliente!, que se derrame
por los montes de mi pecho;
dejadme entrar, ¡ay, dejadme! (A las ramas.)
No quiero sombras. Mis rayos
han de entrar en todas partes,
y haya en los troncos oscuros
un rumor de claridades,
para que esta noche tengan
mis mejillas dulce sangre,
y los juncos agrupados
en los anchos pies del aire.
¿Quién se oculta? ¡Afuera digo!
¡No! ¡No podrán escaparse!
Yo haré lucir al caballo
una fiebre de diamante.