Durante el transcurso de su vida, Carlos estuvo viviendo en distintos lugares como Chile, Buenos Aires y México. Este último es donde se graduó en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En la década de los sesenta participó en diversas publicaciones literarias. Junto con Emmanuel Carballo fundó la revista Mexicana de Literatura, un foro abierto para jóvenes creadores.
En 1962 publica "Aura" situada en Ciudad de México, una de las obras más importantes de este novelista. En este mismo año publicó "La muerte de Artemio Cruz", sin embargo no obtuvo la misma popularidad de "Aura". Otras de sus obras son "Federico en su balcón", 2012, "La campaña", 1990.
Fuentes en 2004 ganó el premio de la Real Academia Española de creación literaria. En 1987 el premio de Cervantes es ganado por Carlos, uno de los premios más destacados de la literatura, pero muy ínfimo para la cantidad de premios que ganó a lo largo de su trayectoria.
Finalmente el 15 de mayo de 2012, Carlos Fuentes fallece a los 83 años en el país donde residió la mayor parte de su vida, México.
Este autor pertenece a la generación 57, a la cuál pertenecieron autores como Gabriel García Márquez y Manuel Puig, cuyas principales características es escapar del regionalismo, formas surrealistas, el modo realista deja paso a un modo poético de presentación de la irrealidad, espacios irreales y el punto de vista o de hablada es poético, creacionista o expresionista que exterioriza sus actividades en las formas irreales, fantásticas e imaginarias.
El contexto de producción, a partir de los 50, se inicia la guerra de Corea por las altas tazas de crecimiento económico. En 1952 EE.UU interviene en la guerra, estallando la guerra fría, ya en 1953 finaliza la guerra de Corea dejando a José Stalin muerto. En 1955 en México, Fidel Castro y un grupo de exiliados cubanos fundan el movimiento 26 de julio y planean, con Ernesto Guevara, la invasión de cuba.
La invasión soviética a Hungría transcurrió un año antes de la generación del 57, generación a la cuál perteneció Carlos. Este mismo año la revolución Cienfuegos del 5 de septiembre se destacada por ser el primer alzamiento contra Fulgencio Batista.
Felipe Montero, es un historiador el cual encuentra en el periódico un anuncio que solicita un profesional de sus cualidades para un trabajo con un muy buen sueldo. El trabajo consiste en organizar y terminar las memorias de un general para que puedan ser publicadas Dentro de esta casa Felipe decide quedarse, aquí se encuentran los personajes como la viuda del general y la sobrina de la viuda Aura. La novela transcurre alrededor de Aura y su extraña relación con su anciana tía. Felipe se enamora de Aura y quiere llevársela de allí porque piensa que Aura no puede hacer su vida con Consuelo la viuda que la tiene atrapada. Felipe pierde el sentido de la realidad y encuentra una verdad que supera la fantasía y el amor. Él se da cuenta de que el general es idéntico a sí mismo y que la viuda parece asemejarse a Aura.
Tema: "La inminente epifanía por parte de Montero acerca de su desdoblamiento, el de Consuelo, junto a su reencarnación".
Al comienzo del fragmento se muestra a Montero leyendo los papeles del General Llorente en el cuál hay un narrador en primera persona (Llorente), sin embargo después se presenta un narrador de segunda persona, estos cambios de narrador provocan un entrecruzamiento de los mismos.
El tipo de diálogo presente es estilo indirecto libre. Perteneciente al mundo fantástico por su rompimiento de lo real con lo sobrenatural.
1er Apartado (página 45) línea 12-24: "Las hojas amarillas......pero si en el alma", el subtema es "La incapacidad de Llorente para tener hijos, y la búsqueda de soluciones retorcidas por parte de Consuelo".
2do Apartado (página 45) línea 24 -(página 46) línea 4: "Más tarde......fue un ángel, antes...", el subtema presente en este apartado es "El logro de la encarnación de Consuelo hacia su juventud".
3er Apartado (página 46) línea 5-19: "No habrá más.....eres tú", "Descubrimiento de la verdad sobre la pluralidad de Montero-Sr.Llorente y Sra.Llorente-Aura".
En las cuatro primeras líneas, se presenta un narrador de segunda persona, dando una descripción del sentimiento de Montero hacia su lectura de las hojas amarillas, demostrando así la caracterización frágil y antigua de las páginas, las cuales se quiebran con solo el tacto de los dedos de Montero (usando una hipérbole).
Después, Montero se desespera al no poder encontrar a esta mujer de ojos verdes, es decir, Consuelo. Es aquí en donde se quiebra la narración de segunda persona pasando a un narrador de primera persona con el motivo de entrar al mundo de Llorente y sus relatos. Este de una forma reveladora nos da a entender la infertilidad que existe por parte de ambos, por lo que esto lleva a Llorente a un sentimiento de impotencia al no poder engendrar hijos, pero aun así el intenta hacerla comprender acerca de intentar soluciones no moralmente correspondidas: ''no tientes a Dios'', es decir, desobedecer el orden natural de las cosas y recurrir a medios que físicamente no son posibles ni debidos, no es una opción a tomar.
En las siguientes cinco líneas el General se siente inseguro de la posibilidad de poder ver a Consuelo recurriendo a extrañas actitudes para poder tener un hijo, lo que lo lleva a insinuar que ella podría ser capaz de usar métodos no religiosos, es decir, rituales y métodos satánicos o alternativos a Dios para llevar a cabo su objetivo (característico de la brujería), es por esto, que Llorente le pide que no recurra a estas actitudes, tranquilizándola, diciéndole de manera piadosa que se conforme con su amor que es suficiente, junto con las capacidades limitadas que ellos poseen.
Siguiendo con las siguientes cuatro líneas, se evidencia un entrecruzamiento de narradores, "y en otra página" (segunda persona) y " le advertí" (primera persona), para dar entender el cambio de página por parte de Montero y seguir con el relato de Llorente. En estas líneas se nombra las plantas y hierbas que utiliza Consuelo para fertilizarse, lo cual extraña de gran manera a Llorente y este le advierte que no podrá llenar su vacío a través de estas plantas. Con esto en cuenta se puede entender que las plantas eran utilizadas por las brujas para sus aquelarres y rituales que van mas allá de lo natural y pueden crear o destruir cosas que van sobre la realidad humana.
Continuando en las siguientes cinco líneas, se responde indirectamente el uso de estas hierbas debido al éxito de su plan al encontrarse muy contenta, "Sí, sí, sí, he podido: la he encarnado, puedo convocarla, puedo darle vida con mi vida", reflejando la conexión entre la encarnación de algo o alguien con Consuelo, lo que para darle vida a esto es necesario la energía vital de ella misma.
Al verla con esta extraña actitud, el General contacta un médico, recibiendo la mala noticia de que ella no se puede calmar al estar bajo narcóticos, causado por los líquidos de las plantas seleccionadas que producían estos efectos (alucinaciones que sucedían en estos ritos incomprendidos). Esto finaliza con puntos suspensivos para dar un suspenso en la situación del extraño acto. En la línea 18 un cambio brusco de tiempo ocurre al pasar del día a la madrugada. Consuelo exclama: "voy hacia mi juventud, mi juventud viene hacia mí", dando a conocer que la encarnación estaba cada vez más próxima, señalando que no la detengan debido a que está completamente entregada en la realización de su objetivo, que es el recurrir a estos métodos para eliminar la infertilidad de su cuerpo.
Con su juventud, ya al final de estas líneas, ella se refiere a la búsqueda de toda persona de poder encontrar su juventud eterna, es decir, mantenerse joven por siempre, ya que la juventud representa la salud y fertilidad, que son rasgos que está buscando con tanta dedicación para poder cumplir sus deseos carnales y poder así llenar la incertidumbre y vacío que provoca la infertilidad hacia el sentido de la razón de vivir.
Después en las primeras dos líneas de la página 46 ( 22 y 23 del fragmento), Consuelo demuestra su deseo por ir al jardín, ya que avisa la llegada de algo o alguien (aún se desconoce). La razón principal por la cuál es que Consuelo tiene que ir al jardín, es debido a que en la naturaleza y en los campos propiamente tal sucedían los llamados "aquelarres", donde ella estaba en completa conexión con su ritual mágico para poder solucionar su infertilidad.
Es aquí en donde Llorente ya tiene una idea de lo que está pasando y por ende expresa su angustia y desconsuelo por su esposa expresado en una antítesis: "el demonio fue un ángel, antes...". Primero que todo para entender a cabalidad este enunciado, cabe mencionar que Consuelo, era el perfecto reflejo del ángel (pura, bella, saludable) y el demonio es lo que llega a convertirse con sus acciones, es por esto que él se expresa con un enunciado propio de los relatos del antiguo testamento en donde muestra la relación que hubo en ese entonces entre Lucifer y Dios; como bien sabemos este fue el mejor ángel, pero su ambición por querer ser Dios lo llevó a su caída. Teniendo claro esto, se puede comprender el enunciado de Llorente y relacionarlo con Consuelo y su desafío ante Dios.
Se termina la narración de Llorente, para dar a comenzar una narración en segunda persona (línea 5-8). Montero empieza a ver el retrato del Llorente, usando una descripción del General (mediante el método de la prosopografía); "el retrato de ese caballero anciano, vestido de militar", además se dan características de la fotografía que afirman la antigüedad de los documentos (1894) que coinciden con "Las hojas amarillas se quiebran..." al comienzo del fragmento.
Dentro de la misma línea hasta la línea quince de la página, comienza con la descripción de Aura, y la ubicación de ella en Lorelei a orillas del Rhin. Factor clave para entender la conexión de este lugar con el objetivo de Consuelo y hacer entender a Montero su similitud con alguien que él ya conoce, es decir, que esta ubicación es importante porque en esa orilla es donde aparecían las sirenas, y el entorno presente que ha logrado convocar Consuelo, esta también muy ligado a esta tradición.
Además, Montero se fija detenidamente en: "letra de araña, y la misma firma, con la misma letra de Consuelo Llorente" (metáfora), que le revela finalmente la total pluralidad entre Consuelo-Aura, este tipo de duplicidad confunde a Montero y llega a la conclusión de que la fotografía de aura es el espejo del pasado; un aspecto, que hasta el momento el pasó por alto.
La tercera foto es fundamental para las conclusiones que Montero obtendrá ( línea 15-19). Aquí ocurre el ansiado retorno del General Llorente al joven historiador Felipe Montero "el eres tú...", de la joven Aura a la viuda Consuelo y de Llorente (Montero) a los brazos de Consuelo (Aura), lo que lleva al eterno retorno concebido en la visión cíclica del pueblo Azteca.
Finalmente la identidad que logra montero no es lo que cabalmente se entiende como tal: no hay unidad sino pluralidad. Al igual que Consuelo, Felipe Montero es (son) dos.
Dentro de este fragmento, se hacen varias revelaciones de las incoherencias dentro del libro y se explica donde llevaron las acciones de los personajes dentro del relato.
La llegada de la pluralidad y desdoblamiento por parte de Montero se ve totalmente evidenciada. Este se da cuenta de que Llorente es él o más bien dicho él es una encarnación que estuvo bajo un ritual de un proceso demoroso pero efectivo que lo conduce a la aceptación de un destino flagrante y terrible.
Los elementos usados por Carlos Fuentes son fundamentales dentro de su relato, ya que caracteriza la forma de escribir de este y cómo a través de este método puede generar el ambiente de suspenso (mediante los puntos suspensivos) que se emplea al final de la historia, a quién le ofrece al lector un final abierto para seguirlo'.
El motivo del hechizo de Consuelo se puede entender completamente. Su infertilidad la lleva a la búsqueda de alternativas mediante la magia, la hechicería, esto provoca el surgimiento de Aura la cual será el Consuelo de Consuelo, (creación debido a su incapacidad corporal) lo cual le llena este vacío ya que ella pudo procrear sin tener que ajustarse a sus condiciones lamentosas para ella. Además ella necesitaba de Llorente para poder cumplir su ritual a cabalidad, por lo que usó todo este tiempo en la reencarnación de Llorente (Montero) dentro de un proceso planeado para que se diera cuenta de quién era y así poder cumplir su ritual.
Todo lo dicho anteriormente, nos lleva a la conclusión de la explicación sobre la relación de la trama del libro con el epígrafe ''Posee la segunda visión, las alas que le permiten volar hacia el infinito del deseo y de la imaginación... Los dioses son como los hombres: nacen y mueren sobre el pecho de una mujer...'' La ''imaginación enfermiza'' por parte de Consuelo para poder sacar su infertilidad en conjunto con la muerte de Llorente (al lado de Consuelo) y su reencarnación (nacimiento) por parte de Llorente (a través de Montero) para poder estar con su mujer dan un significado a esta epígrafe con la trama total del libro y del contexto situacional en que este se ubica.
Página 45 desde la línea 12, continuando en la línea 19 de la página 46.
Las hojas amarillas se quiebran bajo tu
tacto; ya no las respetas, ya solo buscas la nueva aparición de la mujer de ojos
verdes: "Se por que lloras a veces, Consuelo. No te he podido dar hijos, a ti, que
irradias la vida. . ." Y después: "Consuelo, no tientes a Dios. Debemos
conformarnos. ,;No te basta mi cariño? Yo se que me amas; lo siento. No te pido
conformidad, porque ello seria ofenderte. Te pido, tan solo, que veas en ese gran
amor que dices tenerme algo suficiente, algo que pueda llenarnos a los dos sin
necesidad de recurrir a la imaginación enfermiza. . ." Y en otra pagina: "Le advertí
a Consuelo que esos brebajes no sirven para nada. Ella insiste en cultivar sus
propias plantas en el jardín. Dice que no se engaña. Las hierbas no la fertilizaran
en el cuerpo, pero si en el alma..." Mas tarde: "La encontré delirante, abrazada a
la almohada. Gritaba: 'Si, si, si, he podido: la he encarnado; puedo convocarla,
puedo darle vida con mi vida'. Tuve que llamar al medico. Me dijo que no podría
calmarla, precisamente porque ella estaba bajo el efecto de narcóticos, no de
excitantes. . ." Y al fin: "Hoy la descubrí, en la madrugada, caminando sola y
descalza a lo largo de los pasillos. Quise detenerla. Paso sin mirarme, pero sus
palabras iban dirigidas a mi. 'No me detengas —dijo—; voy hacia mi juventud, mi
juventud viene hacia mi. Entra ya, esta en el jardín, ya llega' . . . Consuelo, pobre
Consuelo. . . Consuelo, también el demonio fue un ángel, antes..."
No había mas. Allí terminan las memorias del general Llorente: "Consuelo, le
demon aussi etait un ange, avant..." Y detrás de la ultima hoja, los retratos. El retrato de ese caballero anciano, vestido
de militar: la vieja fotografía con las letras en una esquina: Moulin, Photographe,
35 Boulevard Haussmann y la fecha 1894. Y la fotografía de Aura: de Aura con
sus ojos verdes, su pelo negro recogido en bucles, reclinada sobre esa columna
dorica, con el paisaje pintado al fondo: el paisaje de Lorelei en el Rin, el traje
abotonado hasta el cuello, el pañuelo en una mano, el polisón: Aura y la fecha
1876, escrita con tinta blanca y detrás, sobre el cartón doblado del daguerrotipo,
esa letra de araña: Fait pour notre dixieme anniversaire de manage y la firma, con
la misma letra, Consuelo Llorente. Veras, en la tercera foto, a Aura en compañia
del viejo, ahora vestido de paisano, sentados ambos en una banca, en un jardín.
La foto se ha borrado un poco: Aura no se vera tan joven como en la primera
fotografía, pero es ella, es el, es . . . eres tu.