lunes, 7 de abril de 2014

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El hablante lírico, hace una dura critica a lo que rodea al hombre y como este se siente apartado de las cosas, es decir que su tema principal de este poema es la "enajenación del hombre" ,debido a que se describen como diferentes e innaturales por que no tiene moralidad frente a situaciones con relación a la naturaleza y la usan solo como un bien común, por lo que este poema se divide en una serie de apartados que son:

El primer apartado comienza en el verso uno y finaliza en el nueve demostrando "La desnaturalización del hombre"
El segundo apartado se sitúa entre los versos diez y trece, representando  "La desesperación frente a el problema no resuelto"
Como ultimo apartado del verso catorce al dieciocho, el subtema es  "La enajenación interior"

      La actitud del hablante es enunciativa debido a que se refiere a algo externo al yo y lo interioriza de una forma narrativa, aconteciendo , pero siempre manteniendo su objetividad.


      En el primer verso, Nicanor Parra se refiere a que la vida del hombre es poco significante, que es distante y poco importa su actuar. Lo demuestra diciendo que una acción a distancia por lo que se representa inmediatamente la insignificancia del vivir del hombre.

    En el segundo verso el  hablante lírico demuestra como la vida del hombre es tan mínima llegando a comparar un poco de espuma en un vaso lo que sería muy poco, insignificante.  Se explaya con un epíteto en "la espuma que brilla" ya que toda espuma brilla pero así le da más potencia a la frase.

       En el tercer verso se representa como los hombres miran a los arboles, solo como un bien inmueble debido a la propia desnaturalización nuestra, pérdida de inmoralidad, personificando a los muebles con ese agitar el cuál es una acción de ser vivo.

       En el cuarto verso, Nicanor usa el ejemplo de sillas y mesas probablemente por que era profesor, ejemplos muy simples destacados de el. Destruye la naturaleza en un proceso de autodestrucción por pérdida de moralidad de la insignificante vida el hombre. Nuevamente se personifica, las sillas y mesas (representan al árbol como un mueble) con su agitar cosa que sería imposible en un objeto inanimado.


Ya en el quinto verso el hablante lírico a través de un hipérbaton el cual se logra entender, muestra como esta persona el cual está vacío y no encuentra un sentido de vivir, hace una reflexión de que solo es un ser, por lo tanto no se distingue de los demás seres, pues ha perdido los valores que lo caracterizan como seres humanos.


En el sexto verso se puede visualizar una comparación con el quinto verso, poniendo como ejemplo a Dios para poder explayarse mejor sobre su idea de que solo somos seres vivos y nada más, lo cual da un toque muy acibarado y un carácter fuerte de una realidad poco optimista, en donde la vida no tiene un sentido claro.


En el séptimo verso se presenta a través de su reflexión con la palabra ''Ya que'' dando una estructura repetitiva y redundante. Junto con este verso se encuentra el octavo verso el cual da una respuesta al séptimo dando a conocer la razón de el por qué las personas hablan, es decir, para ser escuchados, esto tiene un significado connotativo relevante que da la información de que el hombre necesita llamar la atención sobre el problema.

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